
Need for Speed se ha convertido con los años en uno de los puntales de Electronic Arts. Desde que la veteranísima saga revolucionase el mundo de los juegos de velocidad a finales de 2003, con el lanzamiento de Underground, los juegos “a lo tuning” se han convertido en habituales en el mundillo, aunque Need for Speed siempre ha mantenido su estatus de referente, o emblema, manteniendo siempre unos lanzamientos anuales que le han granjeado numerosas críticas, a las que EA ha respondido formando dos equipos para desarrollar el juego, contando cada uno con dos años para cada una de las entregas.
ste mundo abierto está guiado por una historia con unos niveles de producción propios de Hollywood, pues no en vano las secuencias se han realizado en la Meca del cine y han contado con la participación de actores populares, destacando Maggie Q, que es también la imagen pública del juego. La historia cuenta cómo nuestro protagonista es reclutado por el FBI para introducirse de incógnito en bandas criminales, a las que prestará sus servicios como conductor experto, para poder llegar hasta el líder y capturarlo… sacándolo de la carretera en una persecución. A medida que nos infiltremos más y más en las organizaciones, mayor será nuestra peligrosidad para el grueso de la policía, que evidentemente no sabe que somos un agente doble; únicamente tenemos un enlace con el mundo real, que también participará en la historia.



